Skip links

Etnografía y modos de vida

La etnografía del Valle de Arce permite acercarse a las formas de vida, los trabajos, los usos y los sonidos que han dado forma al territorio.

A través de los oficios, la producción, la vestimenta, la explotación de los recursos naturales y las costumbres, este apartado reúne contenidos que ayudan a comprender cómo se organizaba la vida cotidiana en el valle y cómo ha ido transformándose con el tiempo.

Más que una imagen fija del pasado, es un recorrido por saberes, prácticas y memorias vinculadas al paisaje y a la comunidad.

Economía tradicional y aprovechamiento del territorio

La vida en el valle estuvo estrechamente ligada al aprovechamiento de los recursos naturales y a distintas formas de producción y trabajo.

Este bloque reúne contenidos sobre actividades e infraestructuras que marcaron la economía local, desde la energía y la explotación forestal hasta la minería, el carboneo o los oficios vinculados a la transformación de materias primas.

Industria hidroeléctrica

Las centrales, los canales y los pequeños embalses formaron parte de una industria hidroeléctrica que tuvo presencia en el valle y dejó huella en su paisaje y en su desarrollo económico.

 

Explotación forestal: almadías y barranqueo

La explotación forestal fue una actividad importante en la economía pirenaica y también en el Valle de Arce. El trabajo con la madera, su transporte y las técnicas asociadas forman parte de esta memoria del territorio.

 

Minería

La minería forma parte de la economía tradicional del Valle de Arce, aunque ha sido históricamente una de sus actividades menos conocidas. Su presencia en el territorio, discreta pero significativa, aporta una dimensión menos visible del aprovechamiento de los recursos del valle y despierta hoy un especial interés desde el punto de vista histórico.

Fábricas de dinero legal e ilegal

La historia del valle incluye también episodios menos habituales, como el relacionado con las “fábricas de dinero legal e ilegal” en Nagore, un contenido singular dentro del relato histórico local.

Carbón vegetal: el carbonero

El carboneo forma parte de los modos tradicionales de aprovechamiento del monte y del trabajo vinculado al bosque, y constituye otro de los temas recogidos en la web anterior.

Sonidos rurales: las campanas

La vida del valle no se organizaba solo a través del trabajo o del calendario agrícola, sino también mediante señales sonoras. Las campanas formaban parte de esa cultura cotidiana y del modo de ordenar el tiempo y la vida comunitaria.

Oficios y cultura material

Junto a las grandes actividades económicas, la etnografía del valle se construye también a partir de oficios, herramientas, indumentaria y formas de trabajo que definen la cultura material de otras épocas.

De molinos y molineros

Los molinos fueron piezas importantes de la economía y de la vida cotidiana. El propio artículo de la web anterior indica que en 1800 se citan seis molinos, lo que da una idea de su presencia en el territorio.

Los pelaires y el batán de Nagore

El trabajo textil y los procesos de transformación de la lana tuvieron también su lugar en el valle. El batán de Nagore y la labor de los pelaires son parte de ese mundo de oficios hoy desaparecidos o transformados.

Industria del boj

La industria del boj muestra otra forma de aprovechamiento de los recursos del entorno y completa el panorama de actividades tradicionales presentes en la antigua web.

La vestimenta del Valle de Arce

La indumentaria tradicional es una vía privilegiada para conocer la vida cotidiana, los materiales disponibles, los usos sociales y la adaptación al clima y al trabajo. La antigua web dedica una pieza específica a este tema.

Memoria, publicaciones y mirada etnográfica

El conocimiento sobre el valle se ha conservado no solo a través de la transmisión oral, sino también mediante investigaciones, publicaciones y testimonios que ayudan a reconstruir su pasado.

Libro “Señorío de Muniain, esencia de un pasado”

Después de 8 años de trabajo arduo de recopilación, investigación y elaboración ha visto la luz en enero el libro “Señorío de Muniain, esencia de un pasado”.

Por la epidemia del Covid 19 no se ha podido hacer una presentación presencial del libro, por lo que hemos realizado una presentación virtual que te presentamos a continuación. Espero que os guste.

El libro consta de 808 páginas y un importe asequible de 25 euros ya que he asumido parte del importe de impresión.

El que esté interesado en la adquisición del libro puede ponerse en contacto con Javier Díez por teléfono, WhatsApp o correo electrónico a oscar.muniain@hotmail.com

Ermitaño de San Miguel de Artozqui

Aunque se sitúa entre la historia y el relato local, esta pieza también aporta una dimensión etnográfica, al conectar espiritualidad, territorio y memoria popular.

Costumbres y calendario de la comunidad

El calendario festivo del Valle de Arce reúne celebraciones, ritos, costumbres y prácticas comunitarias que marcaron la vida de los pueblos a lo largo del año.

Para conocer este calendario resulta fundamental el estudio realizado por el investigador Mikel Aranburu Urtasun, leído en unas jornadas celebradas en Pamplona hacia 1986 y publicado posteriormente en Cuadernos de Etnología y Etnografía de Navarra (1989) y en Eusko Ikaskuntza (1990). Se trata de un trabajo de gran valor, especialmente por la escasez de estudios de historia oral realizados en el valle.

Durante dos años se entrevistó a 27 personas, en su mayoría mayores de 69 años, lo que permitió recoger una memoria hoy prácticamente desaparecida sobre las festividades y costumbres del valle durante el primer tercio del siglo XX.

Enero

La noche anterior al día de Reyes se celebraba en muchas casas el reinado, un juego de cartas en el que se elegía al rey de la familia. El reparto lo hacía normalmente la persona de más edad, incluyendo incluso a Dios y a la Virgen, para quienes se colocaban platos sobre la mesa y, en algunos casos, también sillas.

La carta que decidía el reinado variaba según el pueblo:

  • rey de espadas, en muchos lugares;
  • rey de oros, en Villanueva;
  • as de oros, en Ekiza y Gorraiz.

La persona elegida quedaba obligada a pagar una chocolatada, un desayuno o el postre del día de Reyes. En Lusarreta se le recordaba su obligación con la frase:
“Fulano, tienes que pagar la besugada”, que consistía en una libra de chocolate.

Después de la elección, los jóvenes salían a las ventanas o a la calle proclamando el nombre del rey o reina con gran estruendo de esquilas, cacerolas e incluso disparos. En euskera se gritaba:
“Fulano erregea”.

A esta práctica se unía la cencerrada, costumbre típica pirenaica, en la que se recorrían las calles con cencerros para ahuyentar los malos espíritus y avisar a los Reyes Magos de dónde se encontraban los pueblos.

También se recogieron otras costumbres de esa fecha, como:

  • en Lakabe, repartir las oladas de forma que el primer trozo correspondía al más joven y el último se reservaba al primer pobre que llegara a la casa;
  • barrer la cocina para interpretar, según aparecieran granos de maíz o trigo, cómo sería la cosecha del año.

San Antón era el patrón de ganaderos, pastores y arrieros. Ese día se bendecían los animales y, en muchos pueblos, se les daba descanso. En Artzibar, según recuerdan algunos informantes, al ganado caballar y mular “no se les echaba el baste”.

La bendición podía realizarse:

  • al paso del ganado cerca de la iglesia;
  • sacando la imagen del santo a la calle;
  • visitando el cura las cuadras;
  • o haciendo pasar a los animales bajo una estola, como ocurría en Azparren y otros lugares.

En Arrieta, además, se rodeaba la cabeza del animal con una vela encendida, dejando caer un poco de cera sobre los cuernos.

Febrero

Las velas bendecidas el día de la Candelaria tenían un importante valor protector. Se utilizaban para espantar tormentas, rayos y truenos, y también como luz de los muertos, encendiéndolas cuando una persona agonizaba.

En Imizkotz se dejaban caer gotas de esta cera sobre el cuerpo del difunto. También se usaban para preparar las cruces bendecidas del Domingo de Ramos.

En San Blas se bendecían alimentos tanto para personas como para animales. En Arrieta se guardaba ayuno hasta el mediodía. El agua bendecida se utilizaba especialmente para afecciones de garganta.

La tradición recogía también fórmulas protectoras en euskera y en castellano contra el mal y los malhechores.

No se tiene constancia clara de las costumbres concretas del valle en Santa Águeda, sí recuerda que en otras zonas pirenaicas era habitual la ronda de cantos.

Marzo

La festividad de San Gregorio estaba dedicada en el valle a los niños y niñas en edad escolar, que salían de cuestación por los pueblos encabezados por un obispillo, generalmente vestido de monaguillo y portando un crucifijo.

Para la recogida llevaban:

  • el gerren para ensartar tocino y txistorra,
  • la cesta para los huevos,
  • el saco para el pan,
  • y una bandeja para el dinero.

Se cantaban coplas dedicadas a San Gregorio, algunas de las cuales han quedado recogidas en la web original, como:

“San Gregorio Coronado
fue obispo muy honrado”

o

“Cantaremos una, cantaremos dos,
una limosnita por el amor de Dios”

Los carnavales tenían fecha variable entre la Epifanía y la Semana Santa. En Artzibar se celebraban principalmente el domingo y el martes, destinándose en muchos casos el domingo a la cuestación y el martes a la merienda.

Entre las costumbres recogidas destacan:

  • disfraces;
  • cuestaciones por las casas;
  • recogida de tocino, txistorra, huevos o dinero;
  • embadurnar a la gente con agua, vino, harina, ceniza o barro;
  • recorridos por los pueblos y caseríos.

En Artzibar aparecen nombres como:

  • Ihautrea
  • Ihautre eguna
  • Zarratrakoa
  • moxorroa
  • muxuzarkoa
  • muzizarkoa
  • mozizarkoa

Los carnavales comenzaron a perderse en la década de 1920 y quedaron completamente prohibidos durante la dictadura franquista

En el Domingo de Ramos se celebraban procesiones, y en Hiriberri los ramos de mimbre los recogía el vecino al que le correspondía tocar las campanas.

Durante la Semana Santa callaban las campanas y eran sustituidas por marraskak, kalakak, matracas y carracas de madera. El Jueves Santo era una de las jornadas principales: en un momento de la celebración se apagaban las luces de la iglesia y los niños hacían gran estruendo con las carracas y moviendo los bancos.

Abril

San Marcos marcaba el inicio de un periodo de rogativas destinadas a proteger las cosechas y prevenir tormentas.

Entre San Marcos y la Ascensión se celebraban distintas procesiones y visitas entre pueblos. Por ejemplo:

  • Lusarreta y Urdíroz se visitaban recíprocamente;
  • Villanueva, Imizkotz y Arrieta celebraban durante tres días consecutivos rogativas conjuntas.

También en esta época se empezaba a sacar el ganado al monte tras el invierno.

Mayo

La celebración de San Isidro Labrador se cita en 1949 como fecha a partir de la cual comenzó a generalizarse en Navarra como fiesta del campo. En Saragueta se hacían ofrendas a una cruz situada antiguamente a las afueras del pueblo.

Era una de las fiestas más importantes del calendario religioso. Se hacían procesiones en todos los pueblos, se colocaban altares, colgaduras en los balcones y se alfombraban las calles con juncos, hierbas y flores.

En ocasiones también se disparaban tiros o salvas, costumbre que no estaba exenta de peligro.

La web antigua recoge numerosas procesiones y romerías del valle, entre ellas:

  • Nagore, a la ermita de Nuestra Señora del Camino;
  • Artozki, a la ermita de San Miguel;
  • Azparren y Gorraitz, a la ermita de Nuestra Señora de las Nieves en Oroz-Betelu;
  • Hiriberri, a las campas de Juandetxako;
  • Arrieta e Hiriberri, al alto de Bizkar;
  • Arrieta, a la ermita de San Martín;
  • Azparren, a su antigua ermita hoy desaparecida;
  • Uritz, en rogativa a San Blas y otras procesiones documentadas;
  • Saragueta, a la cruz.

La romería a Orreaga-Roncesvalles se cita como la más importante del valle.

Junio

San Juan era una de las fiestas más celebradas del valle.

Hogueras

La víspera se encendían hogueras con juncos, helechos, ramas de boj o encina y restos de enramadas del año anterior. Sobre el fuego saltaban personas de todas las edades con fórmulas como:

  • “Sarna fuera”
  • “Sarna a Francia, trigo a España”
  • “Sarna Frantziara, garia Españara”
  • “Ezkabia kanpora”

Las cenizas podían esparcirse luego por los campos.

Agua de San Juan

Al amanecer se acudía a fuentes o lugares concretos para lavarse la cara o beber agua en ayunas, con finalidad protectora o curativa. Estas prácticas se aplicaban también al ganado.

Enramadas

Los mozos colocaban en las casas donde había mozas unas enramadas en forma de arco, hechas con helecho, gorrillón, flor de saúco y hojas de nogal bendecidas. Permanecían todo el año y se consideraban protectoras contra tormentas.

Otras costumbres

También se bendecían rosas y perejil, se hacían travesuras, y se atribuía al eguzki lore o “cardo de San Juan” un valor protector frente a los brujos.

Julio, agosto y septiembre

Durante estos meses, coincidiendo con una climatología más favorable y con la presencia de los vecinos que vivían fuera, se celebraban las fiestas de los pueblos.

La web antigua explica que muchas fiestas se trasladaron:

  • primero, desde las antiguas fechas otoñales o invernales hacia momentos más templados;
  • y más tarde, en los años 60 y 70, hacia el verano.

Las fiestas solían durar tres o cuatro días, además de la víspera. En general incluían:

  • mayordomos y mayordomas;
  • música, rondas y bailes;
  • misa mayor;
  • comidas y almuerzos por las casas;
  • y un último día dedicado a los casados.

Durante las fiestas patronales, las mozas obsequiaban a los mozos con unos bollos trenzados en forma de ocho adornados con pequeñas bolitas de anís de colores: los piperropiles.

Eran un dulce muy apreciado y con fuerte carga simbólica, ya que el regalo no se hacía de forma arbitraria.

Cuando las fiestas mayores se trasladaron de fecha, muchas localidades mantuvieron la festividad del patrón como fiesta pequeña, normalmente reducida a misa, comida y algo de música.

Octubre

Era mes de caza de la paloma, sin especial tradición en el valle por la existencia de mejores puestos de caza en zonas vecinas.

Noviembre

La costumbre de visitar el cementerio parece datarse desde la década de 1940 en Navarra.

En Artzibar era costumbre salir a la mañana en cuestación y se les daba frutos secos y caramelos.  A la tarde llevaban las “oladas” a la iglesia que una vez bendecidas se repartían de nuevo. Entre los versos que se cantaban, Aranburu recopila dos estrofas sueltas, la primera de Saragueta: Txingila mingila kurruskario / abre las puertas del armario.” . Y otra variante en euskara: “Zingila mingila kurruskario / sagarrak merke ta udareak kario”. Encontrando otro final alternativo, “… udareak merke ta sagarrak kario”.

San Martín estaba asociado a los pastores y a la vida ganadera. En Arrieta se celebraba procesión a la ermita del pueblo y ese día se contrataban los pastores del rebaño común de ovejas y cabras.

Diciembre

El tronco de Navidad recibe en la zona distintos nombres: xukil, tukil, txukil, baztarreko, xubilar o xukileko, según los pueblos.

Era un tronco grande, a veces transportado con animales, que se encendía en la casa con sentido protector y simbólico. En algunos pueblos cada miembro de la familia llevaba además otro tronco “para que Dios se calentase” o “para calentar los pañales de Dios”.

En algunos lugares debía durar encendido hasta la noche de Navidad y, en otros, hasta Año Nuevo. Sus restos podían conservarse para encenderlos después en tormentas o usarse en la bendición de los animales el día de San Antón.

El calendario festivo del Valle de Arce reúne celebraciones religiosas, cuestaciones, rogativas, carnavales, fiestas patronales, ritos protectores y costumbres comunitarias que formaron parte de la vida cotidiana de sus pueblos.Más allá de las fechas concretas, este calendario refleja una manera de relacionarse con la casa, el ganado, las cosechas, la comunidad y el paso del año.
La etnografía del Valle de Arce reúne oficios, paisajes de trabajo, costumbres, sonidos, objetos y formas de organización que ayudan a entender el pasado desde la experiencia cotidiana.

Es, en definitiva, una forma de leer el valle a través de la vida de quienes lo habitaron.
This website uses cookies to improve your web experience.
This site is registered on portal.liquid-themes.com as a development site. Switch to production mode to remove this warning.