Costumbres y tradiciones
Las celebraciones y tradiciones del Valle de Arce forman parte de su identidad cultural. Rituales, fiestas y costumbres transmitidas de generación en generación que marcan el calendario anual y reflejan la relación entre la vida cotidiana, la comunidad y el entorno.
Carnaval
Las costumbres de carnaval en el Valle de Arce se desarrollaban entre la Epifanía y la Semana Santa, con fechas variables según el pueblo.
Entre las prácticas recogidas destacan:
- La cuestación por las casas, en la que los mozos recogían alimentos como tocino, txistorra o huevos, además de dinero.
- El uso del gerren, una vara o hierro donde se ensartaban los productos recogidos.
- Los disfraces y recorridos por el pueblo.
- Las bromas y juegos, como embadurnar a los vecinos con agua, harina, ceniza o barro.
En muchos pueblos los días principales eran el domingo y el martes, dedicándose uno a la cuestación y otro a la comida o merienda.
Estas celebraciones comenzaron a perderse a partir de la década de 1920 y fueron prohibidas durante la dictadura.

Navidad
Nochebuena y Navidad
En la noche de Nochebuena se encendía en el hogar uno o dos grandes troncos traídos del bosque, que debían arder durante un largo periodo de tiempo.
Estos troncos reciben distintos nombres según el pueblo:
- baztarreko, txunbil o zunbil en Lusarreta
- sukil y baztarreko en Villanueva
- txukil en otros pueblos
- sukilaro en Arrieta
En algunos lugares, como Saragüeta, uno de los troncos se destinaba simbólicamente a Dios y otro a la Virgen.
La duración del fuego variaba:
- en Arrieta debía mantenerse hasta Año Nuevo;
- en otros lugares hasta la noche de Navidad o hasta Reyes.
El carbón resultante se colocaba en la entrada de los establos para ahuyentar a las alimañas.

Costumbres de la noche
Tras la cena de Nochebuena, era habitual permanecer en la sobremesa jugando a cartas, especialmente al mus, hasta acudir a la misa del gallo.
Después de la misa, se solían tomar sopas de sebo.
Como postre típico, se consumía turrón casero de miel y nueces.
Nochevieja
En algunos pueblos, tras barrer la cocina en Nochevieja o Año Nuevo, si aparecían granos de trigo o maíz, se interpretaba como un augurio de buena cosecha para el año entrante.
Víspera del día de reyes
El reinado
La noche anterior al día de Reyes, la familia se reunía para elegir al “rey” mediante un juego de cartas.
El reparto lo realizaba el cabeza de familia o la persona de mayor edad, incluyendo en la mesa a Dios y a la Virgen, representados con platos donde se colocaban sus cartas. En algunos casos, incluso se les ponía una silla.
Las cartas se repartían siguiendo un orden jerárquico:
- comenzando por Dios,
- y terminando por el miembro más joven.
Era nombrado rey quien recibía el rey de espadas.
La persona elegida debía invitar a la familia a:
- una chocolatada,
- el desayuno del día de Reyes,
- o el postre.
Si el elegido era Dios o la Virgen, en algunos pueblos se repetía el sorteo.
En Lusarreta se le recordaba su obligación con la frase:
“Fulano tienes que pagar la besugada”, que consistía en una libra de chocolate.
Esta costumbre también se conoce como la chocolatada, aunque el nombre más extendido es el reinado.

Existen variantes según el pueblo:
- en Lusarreta reparte las cartas el más joven;
- en Villanueva decide el rey de oros;
- en Ekiza y Gorraiz, el as de oros;
- en Arrieta no se incluye a la Virgen;
- en Lakabe se reunían varias familias en una misma casa.
Cencerradas
Tras la elección del rey, los jóvenes salían a las ventanas proclamando su nombre con gritos como:
“¡Viva el rey fulano!”
“Fulano erregea”
Después bajaban a la calle y recorrían el pueblo haciendo ruido con esquilas y cencerros, que se ataban al cuello o a la cintura.
Participaban principalmente jóvenes hasta unos dieciséis años.
En algunos casos, los recorridos podían ser largos. Por ejemplo, los jóvenes de Artozki y Elkoaz llegaban hasta el caserío de Ekiza, donde recibían comida o bebida como obsequio.
No se han documentado indumentarias especiales para esta práctica.















